La prevención es la principal herramienta para evitar enfermedades cardiovasculares. Además se deben incorporar hábitos de vida que permitan tener bajo control los factores de riesgo cardiovascular. Los especialistas recuerdan que el 90% de los infartos se deben a factores de riesgo modificables.
Estas son 5 pautas para incorporar en tu día a día y mejorar la salud de tu corazón:
1. Incluye el deporte en tu rutina diaria
Realizar ejercicio físico moderado y acorde a la salud cardiovascular de cada paciente ayuda a reducir el efecto de los factores de riesgo. Aun así, los cardiólogos recomiendan realizar actividad física frecuentemente y evitar pasar muchas horas sentados o acostados frente a la televisión.
2. Control del peso
La obesidad es un factor de riesgo cardiovascular, por lo que se presume fundamental mantener el peso bajo control realizando ejercicio físico y con una dieta adecuada. Esto evitará, además, el desarrollo de otras enfermedades como la diabetes o la hipertensión arterial.
3. Dieta mediterránea reduce las enfermedades cardiacas
La Fundación Española del Corazón afirma que la dieta mediterránea ha demostrado una reducción del 30% de las complicaciones cardiovasculares graves y de la mortalidad en pacientes con alto riesgo cardiovascular.
4. Alimentación equilibrada para reducir el colesterol LDL
Una alimentación sana y eliminar las grasas saturadas es imprescindible, no sólo para perder peso, sino para tener controlados los niveles de colesterol LDL o “malo”.
El colesterol daña las arterias, ya que se adhiere a las paredes de las mismas haciéndolas cada vez más estrechas. Esto provoca una insuficiencia de riesgo al corazón que favorece las anginas de pecho o infartos.
5. Adiós al tabaco
El tabaco es la principal causa de muerte prevenible. Según la Fundación Española del Corazón, la mortalidad por cualquier causa es 3 veces mayor entre los fumadores que entre los que no han fumado.
6. Presión arterial
Una dieta baja en sal y realizar ejercicio físico ayudan a mantener la presión arterial bajo control. El nivel óptimo se logra manteniendo la presión sistólica por debajo de 140/90 mmHg.
En definitiva, incorporar hábitos de vida saludable, junto con chequeos cardiológicos anuales, permiten mantener la salud del corazón en perfectas condiciones y llevar un control de la evolución de las patologías.
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