El objetivo fundamental de una consulta cardiológica es la detección precoz de las enfermedades cardiovasculares y la identificación de los factores de riesgo, como la diabetes, la hipertensión o el colesterol, tal y como señala el Dr. Aridane Cárdenes, cardiólogo de Cardiavant.
Los cardiólogos recomiendan que la población adulta, especialmente aquella con factores de riesgo cardiovascular, realice anualmente una revisión cardiológica.
Primer paso: Historia clínica
En primer lugar, se completa de manera detallada la historia clínica del paciente. Para ello, se le pregunta sobre antecedentes personales y familiares. «Hay que tener en cuenta que las enfermedades cardiovasculares tienen una importante carga genética», afirma el doctor.
También se realizan preguntas para conocer la posible aparición de síntomas y el tiempo de la sintomatología.
Segundo paso: Exploración física detallada
A continuación se realiza una exploración física detallada. En función de esto, el médico decidirá qué pruebas cardiológicas son necesarias para completar el estudio del paciente.
Tercer paso: Realización de pruebas cardiológicas
El Dr. Cárdenes señala que, generalmente, las pruebas que suelen realizarse en una consulta de cardiología son un electrocardiograma basal en reposo y un ecocardiograma doppler, donde se estudia la anatomía del corazón, la funcionalidad de las válvulas del músculo cardíaco así la contractividad de los diferentes territorios.
Otra prueba que se lleva a cabo en consulta es la prueba de esfuerzo o ergometría donde se monitoriza, durante las diferentes etapas del ejercicio, tanto la tensión arterial como el registro electrocardiográfico.
«Con esta prueba se busca descartar la aparición de enfermedades en las arterias del corazón así como la inducción de eventos arrítmicos durante la actividad física», comenta el Dr. Cárdenes.
Durante la consulta cardiológica también se puede colocar un holter de monitorización electrocardiográfica. Explica el doctor que con esta prueba se tiene una monitorización continua durante 24 horas para estudiar eventos arrítmicos o pausas importantes del corazón.
Por último, también puede ponerse un holter de tensión arterial durante 24 horas que realizará diferentes mediciones de la tensión arterial cada cierto intervalo de tiempo.






