El 30-50% de los adolescentes y adultos jóvenes toman con frecuencia bebidas energéticas, que se comercializan como potenciadores de la energía, la atención y el rendimiento físico.
Los expertos cuestionan su seguridad a través de diversos informes en los que relacionan el consumo de estas bebidas con eventos cardiovasculares graves, como arritmias y muerte súbita cardíaca.
Además, destacan el aumento del número de pacientes en los servicios de urgencias relacionados con la ingesta de estas bebidas energéticas combinadas con alcohol o drogas, lo que potencia los efectos de la cafeína.
Composición de las bebidas energéticas
Las bebidas energéticas tienen grandes dosis de cafeína, además de azúcar, taurina, vitaminas y extractos de hierbas, como guaraná y ginseng. Se diferencian claramente de las bebidas deportivas isotónicas, en que éstas últimas no tienen cafeína y su objetivo es hidratar y reponer electrolitos y carbohidratos.
La cafeína, que es el ingrediente clave, estimula el sistema nervioso central y periférico. Una lata de bebida energética de unos 475 ml contiene de 70 a 140 mg de cafeína. Por ejemplo, el té negro contiene 55 mg de cafeína y el café de 85 a 100 mg.
El uso de guaraná en dichas bebidas incrementa el contenido de cafeína y las propiedades estimulantes, y al ser considerado un suplemento herbario, esa cafeína no está incluida en la etiqueta del producto.
Por otra parte, estas bebidas contienen grandes cantidades de azúcares fácilmente absorbibles, como la sacarosa, glucosa y jarabe de maíz rico en fructosa. La concentración de éstas es del 11-15%, algo mayor que en los refrescos convencionales.
Además, incorporan edulcorantes que contribuyen a ganar peso, resistencia a la insulina, lipogénesis, cambios adversos en lípidos sanguíneos y actividad proinflamatoria.
Finalmente, cabe destacar el ginseng, un componente que se considera seguro según estudios realizados en humanos y animales. Entre los efectos adversos más comunes están las cefaleas, insomnio y trastornos gastrointestinales.
Efectos fisiológicos de las bebidas energéticas
Existen diversos estudios destinados a comprobar el efecto fisiológico de las bebidas energéticas.
Uno de ellos, estudió a 15 voluntarios sanos a los que se le administró medio litro diario durante una semana de una de las bebidas más comercializadas. Ésta contenía 100 mg de cafeína y 1.000 mg de taurina, además del resto de componentes. En las 4 horas siguientes se observó un aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca.
Otro estudio mostró como la toma de unos 350 ml de una conocida bebida energética aumentó la presión arterial, la frecuencia cardiaca y el gasto cardiaco. Finalmente, se comprobó un incremento en las resistencias cerebrovasculares que resultó en una disminución de la velocidad sanguínea cerebral.
Por lo tanto, se muestra el impacto sobre la tensión arterial similar a una dosis comparable de cafeína. Las bebidas energéticas afectan sobre todo a parámetros cardíacos, como la frecuencia cardiaca y volumen de eyección, mientras que la cafeína afecta al sistema vascular incrementando las resistencias periféricas.
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