Hoy en día se habla continuamente sobre los beneficios de mantener una alimentación sana pero, ¿Qué pasa cuando has sufrido un infarto? En esos casos, ¿La dieta cambia o se mantiene el mismo estilo de alimentación?
Muchas personas se plantean qué deben comer tras sufrir un infarto de miocardio. Y es que es necesario realizar cambios importantes en el estilo de vida para evitar que se vuelva a producir un evento cardíaco además de para mantener una salud estable en general.
La alimentación tras un infarto de miocardio
Los cardiólogos insisten en la necesidad de llevar un estilo de vida saludable en general para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Con ello se refieren a la realización de ejercicio físico moderado de forma habitual y a la alimentación sana como claves para prevenir los principales factores de riesgo cardiovascular. Estos factores son la hipertensión arterial, el colesterol, la diabetes, el estrés, la obesidad y el sobrepeso, el tabaquismo, la herencia genética y la frecuencia cardíaca y es vital controlarlos para evitar consecuencias nefastas para la salud. Pero, ¿En qué consiste llevar una dieta saludable?
Las recomendaciones de los expertos en cardiología y en nutrición pasan por considerar una dieta equilibrada aquella compuesta por una variedad de productos nutricionales indispensables: los vegetales y las frutas, los cereales, las proteínas y las grasas saludables.
Tras un infarto de miocardio se recomienda a los pacientes disminuir el consumo de sal ya que esta está directamente relacionada con el aumento de la hipertensión arterial. También se deben evitar las comidas copiosas y cargadas de grasas saturadas como la pizza, las salsas industriales y la comida frita así como los productos enlatados y la comida rápida. Esto se debe a que los alimentos que contienen un alto contenido de grasas trans están vinculados con las enfermedades cardiovasculares. Este tipo de grasas también se encuentran, aunque en menor medida, en las carnes rojas por lo que también es conveniente disminuir su consumo o reducirlo a una vez a la semana.
En cuanto a lo que sí se puede y se debe consumir tras un infarto de miocardio, están las proteínas magras como el pollo, el pavo, los huevos, el pescado, las legumbres y los lácteos. Entre los pescados destaca el pescado azul por su alto contenido en ácidos grasos omega 3 que se ha demostrado que contribuyen a mejorar el funcionamiento del corazón. Estos son principalmente el salmón, el atún y la trucha.
El aceite de oliva virgen también es un alimento indispensable ya que su consumo moderado disminuye las posibilidades de sufrir un ataque cardíaco. Sin embargo, aunque su uso en las comidas es beneficioso es importante recordar que éstas siempre deben ser preparadas a la plancha, hervidas o al horno y nunca fritos.
Otro de los alimentos estrella para mantener una alimentación sana tras un accidente cardíaco son las frutas, las verduras y los cereales. Las frutas y las verduras aportan mucha fibra, minerales y vitaminas al organismo. Por su parte, los cereales también son una fuente natural de fibra aunque es mejor consumirlos integrales como la avena y la cebada.
Por último, los frutos secos también se imponen como alimentos saludables ya que contienen también grasas monoinsaturadas además de aminoácidos y fitosteroles. En el caso particular de las nueces éstas contienen también ácido graso omega 3. En general, los frutos secos con estas sustancias ayudan a regular la presión arterial y a disminuir la absorción de colesterol en los intestinos.
En Cardiavant contamos con un equipo médico de referencia en cardiología en Canarias con el que podrás conocer el estado de salud de tu corazón y prevenir los factores de riesgo cardiovascular así como cuidar la salud de tu sistema cardiovascular tras un evento cardíaco como el infarto.






